viernes, 30 de diciembre de 2011

Ein glückliches Neues Jahr!

Paso por aquí para desearos a todos los que leáis esto (que seréis pocos) un muy muy feliz final de año.
Pues eso, que me voy a la Sierra, en cuanto vuelva prometo poner esto al día y cambiar el diseño por uno más...de invierno y eso.
¡Lo dicho!

¡Feliz año nuevo! ¡No os atragantéis con las uvas!

lunes, 12 de diciembre de 2011

¡Qué suerte tengo! piensa... ¿la mula?


Hace un año, semana arriba, semana abajo, yo estaba cantando villancicos con el resto de mis compañeras en el Colegio Mayor. Recuerdo el de la mula especialmente. 
Por aquellas fechas, también cantaba otras canciones. Canciones en alemán de un grupo llamado Oomph!.
Siento una nostalgia terrible de aquella época. Ahora nada es igual.

Ya no voy por ahí canturreando, si no que guardo silencio, porque no tengo nada que cantar.
Ya no hay una formación con la que estar de acuerdo.
Ya no hay nadie que aparezca por las tardes en mi habitación con la intención de “meter el bisturí en la herida, aunque pique y escueza”.
Debido a esto, ya no me paso las tardes llorando.
Tampoco tengo “amigas” que me presionan para que vaya a verlas mientras estudian.
Ni que me echan en cara que esté siempre con mis amigas.
Ya no tengo que ir cada martes por la tarde a ayudar a una tía con “bisturí” a seguir un ritual estúpido.
Tampoco tengo que pasar media hora con un señor que me pregunta si tengo novio o no.
Mis viernes después de comer son para estar perdiendo el tiempo en Facebook, no para que me pongan de rodillas y me suelten una charla.
Tampoco tengo al alguien mirando de reojo y con mala cara si algún amigo chico viene a verme.
Ya no tengo motivos para decir que Dios es una estrella del pop.

Por eso esta entrada va por vosotras, por todas aquellas que intentasteis que metiese la cabeza en ese pozo sin salida:
Gott ist ein popstar!
Y para aquellas que criticaron, y que con sus críticas consiguieron arruinarme el puente de Andalucía del año pasado:
¡GRACIAS!

Así que la mula no tiene suerte. La suerte me la he traído yo.
Y ahora zarto ¡POM!
:)


miércoles, 23 de noviembre de 2011

Sous le ciel de Paris



A veces no me doy cuenta del aprecio que les tengo a algunas personas. Ni tampoco de cuánto las echo de menos.

Digo esto porque últimamente ando en una nube. O debería decir en una “nuage”. Faltan diez -nueve en breves- días para ir a París.
Quiero ir a París desde que tengo uso de razón. Es, por así decirlo, el lugar más maravilloso para mí sobre la faz de la tierra –sin contar la Sierra. Lo siento, pero ese siempre será el primero- y, como ya he dicho, es mi sueño.

Tiene la Torre Eiffel, el Sacre Coeur, los Campos Elíseos y todas las mil cosas que tiene esa ciudad. Y también está Disney.
Y vale, o sea, me voy a París, es como “joqueguayleche”. Pero este finde me voy a Heidelberg. Y ese viaje también es para decir “joqueguayleche”.
Pero hay algo entre esos dos viajes que marca la diferencia entre que diga “jo tía, que el sábado nos vamos a Heidelberg” y el “buah, que el tres me voy a París” es la emoción y las ganas que tengo de una cosa y de otra.
Heidelberg me apetece porque es una ciudad de cuento, está el mercado de Navidad puesto y es una visita casi obligada si estás en Alemania, con el permiso de Berlín, natürlich.
París…vale, sí, es un monumento en sí. Y sí, vale, vamos a ir a Disney. Pero…

¿Habéis visto Midnight in Paris? La última de Allen, que sale Marion Cotillard. Hay una escena en la que Owen Wilson le dice a Marion:
“Mi libro es una especie de… ¿Sabes qué? Esta noche, no me podría importar menos mi libro... 
Sólo quiero caminar contigo por París.


Creo que esa frase resume lo que siento hacia ese viaje.
Porque ahora París no es París en sí misma. Es el hecho de que voy a verlas, después de mucho tiempo.
Ya no es tan importante “ir a París”, es importante el “Jo, que vienen”.

Por cosas como ésta me doy cuenta de lo mucho que las echo de menos, y de que, aunque suene cursi, las quiero mucho.

PD: Siento mucho no haberos escrito. De verdad. Pero eso no significa que no me haya acordado de vosotras, ni mucho menos.



martes, 1 de noviembre de 2011

This is Halloween!


Buenas tardes-noches.
Primero de todo Glücklich Allerheiligen a todos. Y también a Felipe Juan Froilán, por eso de su santo. Y en realidad felicidades a todos los que creáis en estas cosas, porque hoy es el santo de todos.

Describiría la noche de Halloween pasada, pero fue un completo desastre, así que…Eso sí, tengo que decir que me encanta la gente con la que estuve. :)
En fin, cosas de Erasmus, no todo puede ser redondo.

Bueno, este post va a ser un poco de todo.
Empezaré diciendo que dar clases en la Uni mola. Mola mucho. Y si las chicas son simpáticas y hacen todo lo posible por hacerlo bien, es aún más increíble.
Continuo diciendo que voy a dejar la clase Elektrotechnik, por eso de que tiene mates. Y cuando elegí Traductores fue porque no quería volver a ver una fórmula matemática en mi vida.

¿Sabéis lo peor? Que esta mañana mi idea para pasar el día era quedarme todo el día metidita en la cama, viendo películas de Gaspi y de la Cotillard y llorar como una magdalena. Todo eso después de haberme leído alguna que otra leyenda de Bécquer.

¿Y sabéis qué?
Que me voy a eso.

Hale, con Gott.

PD: Cada vez soy más vaga y escribo entradas más cortas.
PD2: Añadiré una imagen Halloweenesca cuando mi ordenador se digne a funcionar.
PD3: Estoy engordando un montón. T.T

jueves, 27 de octubre de 2011

Blablablá


Bien, como se puede observar en el título, esta entrada no tiene sentido.
Sólo quiero decir dos cosas:

Una: No he borrado ciertas fotos porque me gusta ese sitio de Granada y porque ese día me veo medianamente aceptable. Las otras dos personas que en salen en esas fotos por mí se pueden ir al infierno. Una por ser una suprema hija de banshee y otra por no molestarse en mandar ni un triste privado a Tuenti. He sentenciado.

Dos: Me arrepiento de sobre manera de haberme cortado flequillo. En diciembre me corto el pelo. He sentenciado again.

Dicho queda. 

domingo, 23 de octubre de 2011

Las cosas buenas y malas


La Erasmus tiene cosas buenas y cosas malas.

Lo bueno que conoces a gente increíble, aprendes otro idioma (o haces el intento), otra cultura, visitas lugares impresionantes y los profesores te suelen tratar con compasión (esto no siempre viene en el paquete Erasmus, seamos sinceros)

Lo malo es que echas de menos a tu familia, a tus amigos y ciertas cosas de tu país (aunque tampoco taaaaaaaanto). Y luego están los momentos en que te sientes forever alone. Y momentos en los que tus “amigos” pasan de ti, así, by the face. Y entonces te cabreas, porque menuda mierda de amigos entonces.

Pero da lo mismo, porque conoces a otras personas que les superan con creces. Y porque empiezas a conocer a algunas personas con las que vas a vivir momentos increíbles e inolvidables.
Los que ahora pasan volverán, vaya que volverán. Y lo sabes porque eres consciente de que este año se acabará, para bien o para mal. Pero lo hará.

Porque ya lo dice La Oreja de Van Gogh: Creímos en las noches que no mueren y al final…me tuve que marchar.

Y nos marcharemos, y volveremos a Granada, Kazajistán, Checoslovaquia y Nueva Zelanda.
La pregunta que debemos hacernos es si nos habremos ganado el que alguien nos espere con una sonrisa a la vuelta. 

sábado, 22 de octubre de 2011

Un mes en el Sarre

Pues como bien narra el título, llevo un mes -y medio día- en la región de Saarland.
Durante este mes he reído, llorado, odiado, echado de menos y mil cosas más. Los primeros días en familia, con ganas de tirar por el río a primas y hermanas. Los siguientes días en Köln, con las prisas, los mapas, la búsqueda de calles, la catedral, la fiesta, los alemanes altísimos y el atardecer a la orilla del Rin.

Y Saarbrücken…Saarbrücken con su Bahnhofstrasse y sus tiendas. Con su Rathaus neogótico, su teatro construido por Hitler, la Johanneskirche, sus casitas típicas alemanas, el Johanner Markt…
Saarbrücken con los españoles, algunos italianos, franceses, brasileños y demás Erasmus. La danza kuduro que sólo los españoles saben bailar. Los turcos pesados salidos de ninguna parte. Las excursiones al Saarschleife, los planes para ir a Suecia, la espera para París.
Los móviles que no funcionan, los autobuses que se escapan, las bailes estúpidos, los días nublados que acaban con sol.

Este mes se puede resumir en eso, pero también puedo explayarme páginas y páginas. Y entonces esto sería un infierno. 

miércoles, 19 de octubre de 2011

Ya lo dijo Oscar Wilde...

“No existen más que dos reglas para escribir: Tener algo que decir y decirlo”

Pues yo tengo que decir algo muy importante:

¡Odio las bandas tributo a los Beatles!

Y es un odio visceral, de esos que hacen que me dé un tick en el ojo y quiera asesinar a cualquiera que se atreva a rebatirme. Que no, que no puedo.

Pues dicho lo importante, marcho a clase de Traducción.
Prometo una entrada decente sobre mi vida en Saarbrücken y otra muy útil sobre la ciudad antes del lunes. Y también le prometo a A terminar el trocito de Remusín que tenía empezado.

PD: Mi fic me acaba de recordar que hace como  3 o 4 días que no leo fics. Joder, el tiempo ni corre ni vuela, va en Fórmula Uno macho.

sábado, 15 de octubre de 2011

Köln, Cologne o Colonia.

Bueno, como prometí en  la última entrada, procedo a relatar mis aventuras y desventuras en Köln, Cologne o en Español, Colonia. Pero la voy a llamar Köln, que tengo que practicar alemán y es más corto.
Köln es una ciudad alemana (obviamente) situada a orillas del Rin con una catedral enorme y mucha gente pululando allí…y poco más. Como ciudad monumental no tiene mucho más…al menos para mí.

Pero ezo, que me planté en Köln el día veinticuatro de septiembre a no recuerdo qué hora. (¿Sabéis lo difícil que es escribir esto y ver Crónicas Vampíricas a la vez?) Tras media hora esperando a Isa (No porque no estuviera, si no porque los móviles en la Hauptbahnhof de Köln pierden la cobertura. Hasta que nos encontramos…He de decir que lo que me impactó de Colonia en un primer momento fue la salida de la estación de trenes. No por nada, es que salir y encontrarme con la Dom me dejó en plan de “OhmeinGott”.
Total, que nos fuimos a su residencia a dejar mi equipaje. Durante esos días soleados de finales de octubre, nos dedicamos a hacer papeleo y a vaguear. Bueno y a andar. Porque Isa se empeñó en ir a no sé qué sitio del Rin a tumbarnos a la bartola.

Tuvimos nuestro día de turismo (que fue el mismo día que nos tumbamos a la bartola en la orilla del río, porque hacía un caló que la vin compae) y vimos la Dom, y el puente y todo eso. Vamos, de guiris total.
El resto de la semana, pues estuvimos viendo Gossip Girl como si la vida nos fuese en ello. (Nos terminamos una temporada y más de media…cuando digo algo es en serio.) Y luego ya el viernes pues salimos de fiesta, por eso de que decían que en Colonia hay mucha. Y vaya si la hay. Nos bebimos un intento de cerveza (porque eso estaba asqueroso) y nos bajamos a la pista de baile que estaba abajo. Allí nos encontramos con unos españoles (¿Hola? ¿En Alemania sólo hay españoles? Jajajaja) a los que despachamos en medio segundo, y nos encontramos con otros españoles, pero los que venían con nosotras. Y no sé qué más…ah, sí, que algún pájaro me puso su camisa delante de mi cara (pero lanzada a mansalva ¿eh?) y casi muero del susto y que a Isa la persiguió un tío muy raro. Y nada, nos echaron de la discoteca. Junto a los italianos. Ay que ver, siempre somos los últimos, los compadres italianos y los españoles…curioso.
Y nada, al día siguiente dormimos mucho (o al menos Isa durmió mucho.) y vimos más GG.
Y el domingo salimos otra vez, porque somos guays y había que celebrar la caída del muro de Berlín por todo lo alto. (Porque el 3 de octubre es fiesta nacional de Alemania por este motivo, aquí, culturizando un poco) Esta vez me tuve que comer mis ganas de dar un “zas, en toda la boca” por educación, supongo, o por no crear bronca, que bastante acojonada estaba con tantos alemanes tan altos. ¿Por qué tienen que ser taaaaaaaaaaan altos? Imponen mucho, macho. Pero es que no puede llegar uno a una española y decirle “Hola, soy Frickencio y tengo los ojos verdes” porque a mí me dan ganas de soltarle un “enhorabuena, campeón, yo también, así que únete al club” y no pude. Y me tuve que conformar con un triste “ah, vale”. Pero bueno, no estuvo mal la cosa.
Ya al otro día volvimos a ver GG tras volver a hacer turismo. Y el día cuatro me volví a Saarbrücken.
Y fin.

Y sí, se acaba así porque estoy harta de escribir, que me voy a dormir, que mañana me voy de excursión al meandro del Sarre.

Hale, don Dios chatis.

viernes, 7 de octubre de 2011

El ser humano es bueno por naturaleza.

Estoy en Alemania, echo de menos a mi familia y a mis amigos, pero aquí estoy yo, siendo sadomasoquista y mirando fotos del cretácico por lo menos. Todo porque me apetecía poner una foto de perfil en la que saliese con el pelo corto.
Y aquí sigo, de Erasmus, a las 00.07 de un nuevo día y rezando porque empiecen de una vez las clases. Que sí, que menuda pedazo de aburrida debo ser, y supongo que lo soy, pero me da lo mismo, hoy me da todo igual.

Pero centrémonos en la cuestión principal, que no es mi viaje a Colonia –eso será en la siguiente entrega, I promise- si no el hecho de cómo me he sentido al ver las fotos de primero de carrera. (Me siento como mi madre hablando de sus años mozos…me estoy haciendo mayor, y eso no me gusta.)

Las novatadas…mis adoradas novatadas. Recuerdo que llegué con ganas de comerme el mundo. Deseaba ser intérprete en la ONU, y eso iba a ser fácil, por supuesto. E iba a estar todos los días de fiestón, pero sin resaca, por supuesto. Iba a tener unas compañeras de cuarto fabulosas e íbamos a ser amigas para siempre. El Colegio Mayor era el mejor, si no del mundo, de Granada, al menos bajo mis ojos. Y yo era guay, y me llevaba bien con todo mi “guay-mundillo”, por llamarlo de alguna manera. Me gustaba ser el centro de atención en todas las movidas… ¿Qué una veterana necesitaba una novata a la que mandar por números de teléfono terminados en tres? Ahí estaba yo. ¿Qué un veterano me mandaba cantarle “Clavelitos” a un novato cualquiera? Ahí volvía a estar yo, aunque acabara de terminar de cantarle Nino Bravo a otro novato de turno. ¿Cantamos “Pimpinela” haciendo el mongolo? Yo la primera.
¿Y todos estos sueños y esas ganas de comerse el mundo “a bocaos”? Agua de borrajas, señores, simple agua de borrajas.

A punto de comenzar tercero sé que jamás llegaré ni a intérprete, ni a la ONU. Tampoco estoy de Erasmus en París, si no en Saarbrücken, una bonita ciudad alemana a orillas del Sarre. Esto es lo más cerca que estaré jamás de la Sorbona. Tremendamente ambicioso, sí señor.

También he salido de fiesta todos y cada uno de los días del año. El hecho de que en primero me sobraran todos los permisos del primer trimestre no dice nada. NA-DA. En realidad eso no significa que lo pasara mal, mi parte vaga era feliz, porque claro, no podía salir sin mis amigas, esas encantadoras personitas que, aunque tenían sus defectillos, yo adoraba. ¿Qué el plan para el viernes era dar un paseo hasta Mesones y volver a encerrarse? Bueno, tampoco estaba tan mal…total, sólo era viernes y yo sólo tenía dieciocho años.
Tenía unas maravillosas compañeras de habitación. De hecho, eran tan geniales que en marzo tuve que cambiar de habitación por el hecho de que me llenaban tanto, que la habitación se me quedaba pequeña. Podía contar con ellas para todo. Si estaba enferma eran tan buenas que regañaban a todo el pasillo para que no me despertaran. También me dejaban dormir todos los viernes, el único día de la semana en que tenía una hora más de sueño a mi disposición. Y me acompañaban a cualquier sitio. También me dejaban libertad para salir con otras chicas del colegio, y jamás se molestaban. Y si algún día no las veía porque ellas estaban estudiando y yo prefería estar en ordenadores perdiendo el tiempo, ellas lo respetaban, jamás me presionaron para estar con ellas, ni tampoco me hicieron elegir entre ellas y el resto de mis compañeras. Tenían un tono de voz tan dulce, que sus voces eran como una ligera brisa de primavera. Y es que…eran maravillosas.

Miro las fotos de entonces, en esos pubs que siempre frecuentábamos…y veo que era feliz. Me reía, lo pasaba bien.

Sin embargo segundo…no sé qué demonios cambió. Supongo que todo. Empecé el curso de varias maneras. En el Colegio Mayor enfadada…ya no brillaba todo como antes. Supongo que después de todas las misas, los jueves haciendo guardia a las cinco de la mañana, el respetar las normas y aguantar ciertas charlas para después verme relegada a…una habitación triple…dolió. Quizá es un poco melodramático, pero en mi interior pensaba que había sido una buena chica, cumpliendo con todo, y que me merecía una individual, por supuesto. Personalmente, ahora creo que es una estupidez, la verdad, pero en esos momentos…llamémoslo “rabieta infantil” y es que sólo tenía diecinueve años. Además, eso había roto los esquemas de mi “maravillosa” vida. Yo, que tanto había querido destacar, relegada a una habitación triple con dos “niñas” desconocidas. Y gente que, a mi parecer, no lo merecían, con individual. Sigo pensando que no las merecían, pero bueno, ahí dentro es como en la Época Feudal. Y a mi pues me tocó ser campesina. (Ay que ver que poético me está quedando todo)
Y el curso escolar…resumámoslo en resignación. Una resignación bien aceptada en verano, cuando todo se ve más fácil, pero que se hace cuesta arriba a la primera semana. Porque a los profesores no les importa si tú tienes ansias de grandeza. Si sabes alemán bien, si no te jodes, hablando mal y pronto. Suspensos, profesores incompetentes, trabajos desesperantes, el Sandmann, documentación, Grimm, Parrault y tout sa famille…y presión. Presión que te hacen sentir al forzarte a que creas en algo en lo que se supone que ya crees y que llevas haciéndo toda la vida. Visitas a un señor muy bueno y muy santo que te pregunta si tus padres son ricos y si tienes novio. Y te dice que vuelvas, todas las semanas. Luego te busca una mujer, una que se encarga de “guiarte” y te da consejos, te escucha, aunque para ello tenga que meter el bisturí en la llaga, aunque pique y escueza.
Y me entran escalofríos sólo de pensar en que podría haber caído. Porque dicen que la fe mueve montañas, y vaya si es cierto. Por la fe se hacen muchas cosas, cosas que a veces resultan fatales para nuestra felicidad.

Y en febrero llegó la oscuridad. Algunas personas fueron apagando poco a poco la luz. Sin que nadie se diese cuenta, hasta que de pronto nos quedamos a oscuras. De la Edad Oscura no voy a hablar, al menos no todavía. Eso tendrá su capítulo, pero todo a su debido momento, y con su debido sarcasmo. Sin embargo, había una luz al final del túnel. Una luz que eclipsó toda la oscuridad anterior.

Y fin, hale, ya está. Fuimos felices y comimos perdices.

Estas dos hojas podrían resumirse en que, en  estos dos años de universidad he aprendido y comprendido que Cenicienta no llevaba razón con eso de que los sueños se hacen realidad…si no habría demasiados intérpretes en este mundo, así como “estrellas” como Miley Cirusa y Justino Bieber, y con uno de cada tipo tenemos bastante, gracias. Y he terminado aceptando que la amistad es algo precioso, sí, pero que no es algo que se gane a la primera de cambio, y que los pequeños detalles cuentan. Y cuatro años después, le he ganado la batalla a mi profesora de Filosofía, que se empeñó en creer a Sócrates con eso de que “el ser humano es bueno por naturaleza” ¡Los cojones! El ser humano es egoísta, interesado, déspota si tiene oportunidad y, en general, malo.
A pesar de que no considere ni a mi familia ni a mis amigas de esta manera.

Ea, ahora sí he acabado. Um…sí, ya he criticado bastante por hoy. 

PD: Al releer esto parezco una frustrada de la vida. Mañana me busco algo que hacer, que el aburrimiento me convierte que "Quejicus"

jueves, 22 de septiembre de 2011

Wilkommen aus Deutschland!

¡Oyequépasa!


Definitivamente, voy a escribir todo TODO e español. No por ná, es simplemente que la cabeza me baila entre un mejunje de inglés, alemán y español. Creo que lo bautizaré como Espalemglish. 
Pero en fin, procedamos a relatar los primeros días Erasmus.


El vuelo...bieeeeeeen. Pero no me gustan los aterrizajes. Los cambios de presión me sientan mal a los oídos, y por consiguiente, al humor. (Eso y tener a dos mochuelas dando por saco al lado, he de añadir.) Total, que entre pitos y flautas, llegamos a Frankfurt. En realidad de Frankfurt no he visto ná, salvo la estación de trenes y el aeropuerto. Y particularmente, creo que se parece más a un lúgubre metro de Nueva York que a otra cosa.
Pues eso, que nos montamos en nuestro tren rumbo a Saarbrücken tras chapurrear un poquitajo de inglés. Un tren tranquilo, un viaje bonito y un señor muy simpático que hablaba español muy bien y nos ayudó un poco. (Tirando a bastante, todo sea dicho) y nos plantamos en el Sarre en unas dos horitas. 
Encontramos un Burguer King, un McDonald y nuestro hotel, que está al lado de la estación. Es un cuchitril SIN ascensor (y tuvimos que subir ANDANDO dos pisos y medio con tres maletas de veinte kilos) y la recepcionista es una colgada loca que no nos quería dar nuestras habitaciones. Menos mal que llegó el jefe (que no tiene ni papa de inglés) y entre el "chu rums" y "faif person" nos medio entendimos. Problema de la habitación superado.
Dejamos las cosas, nos duchamos...y la straße. Y descubrimos que Saarbrücken es una ciudad muy bonita. Tiene un ayuntamiento que ya quisiera el de mi querida Linares, unas iglesias de esas altas alemanas que quitan el hipo y muuuuuuuchas más cosas. Mi hermana y mi prima fueron de compras (a H&M, señores, que gracias a Dios no tenemos en España) y el resto estuvimos tomando unas auténticas Bratwurst con una salsa de curry que te mueres. Estómago feliz en panza, nos pateamos la ciudad y acabamos cenando en un italiano donde (atención, agárrense que vienen curvas) ¡chapurreé alemán! Por algo se empieza ¿no?
Tras una cena muuuuuuuy rica, volvimos al hotel, tras tomarnos un café en el McDonald, donde nos encontramos con el clon (y cuando digo clon, es CLON) de Justino Bieber. Sí, el de "Baby que tiene que dar un concierto en Somalia. Y después nos fuimos al hotel.
Charla un ratito con Isa para planear mi llegada a Köln, y con Ate y Paula para contarles que tal todo (Era la residencia que decía..¬¬) y a dormir, o a intentarlo.


Esta mañana hemos ido a la Universität a hacer el papeleo de rigor, que mañana cierran. He dejado dos maletones en la residencia, y todo solucionado. He comprado mi billete para Colonia el veinticuatro y ea, a vivir la vida...digo la Erasmus. En diez minuten nos vamos a zamparnos otra Bratwurst por ahí a la calle, así que voy a ponerme las Converse y bajo corriendo a la calle.


Tschüss!


PD1: Aquí no habla INGLÉS ni el tato.
PD2: Hay un alemán riéndose escandalosamente y de forma muy rarita por aquí.
PD3: No recuerdo la posdata 3.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Adiós mi España querida

¡Bueeeeenas noches!

Ich bin…de los nervios. Para qué voy a mentir, y para qué lo voy a escribir en alemán si me voy a hinchar a partir de pasado mañana (que no había contado yo con la noche en Madrid)
ME-VOY-MAÑANA-A-ALEMANIA.

Y es que eso de irse a Alemania es chungo. Que sí, que la peña dice que mola mogollón y todo eso. ¡Cómo si  dejar tu casa, tus padres, tus amigos, tu idioma y ese tipo de cosas fuese cosa fácil!
No señores, no lo es.

Echaré de menos que mi madre se ataque y a mí me den ganas de cruciarla. Y que a mi padre le dé por contestar mal a todo el mundo. O encontrarme la habitación hecha un asco por culpa de mi hermana. (Bueno, de esto no estoy del todo segura, la verdad.) Y al perro, que es el único que me hace fiestas cuando llego a casa. <3

Y Granada…mi preciosa y adorada Granada. Por muy sucia que esté siempre, desgraciadamente. Sin la Alhambra, ni ese Paseo de los Tristes donde puedes morir atropellado fácilmente…ni mis amigas. No veré a Paula bailar por los pasillos en sujetador…ni a Laura clavándose chinchetas en los pies…ni a Ate trolleándole cualquier cuenta a Laura…

Y echaré de menos ir a Hogwarts…digo a Traductores, leñe. Las clases sentadas al final del aula 15 con el portátil hablando por chat con Bea Ruiz (que estaría sentada detrás o al lado…xD)…la gente rarita que se pasea por ahí (cuando hayáis visto a alguien hacer una exposición con gafas de sol lo intentáis superar)…correr con Bea Vílchez por los pasillos encerados y tirarnos de rodillas…las tonterías en inglés con Isa y Vanessa…y las clases en el aula de civi/lengua con Bea Palma el año pasado… ¡porque qué narices! Tengo una clase cojonuda.

Y tomarme un café con Ana y Lucía en cualquier sitio de Linares. O con Chechu. Y contarnos historias, durante horas.

Sin duda ninguna. Echaré mucho mucho de menos España, y a mucha más gente.
Pero…Alles wird gut.
O eso espero.

Quitando eso...he de decir que YA tengo residencia. Y no, no me preguntéis cuál es, porque no lo sé, pero me da lo mismo, lo que cuenta es que ya tengo. También procedo a anunciar que he aprobado francés C3 y TPT. Así que supongo que es un buen día, por mucho que me pese.

PD: Espero que el blog os guste con un aspecto tan…Gryffindor. Pensé en colores marrones y ocres, por eso del otoño, pero luego salió mi vena freak.




domingo, 11 de septiembre de 2011

¡Maletas, maletas everywhere!


Hallo allerseits! (O en español “holaatodoelmundo”)

Nada, escribo esto porque ya sí se le puede llamar “experiencia Erasmus” al hecho de hacer las maletas. Al menos con mi madre al lado estresada perdida, cuando aún quedan 10 días. (Creo que quiere echarme de casa antes de tiempo.)

Total, que el estrés maletero unido a un par de estúpidos muggles que hoy se han puesto de acuerdo para incordiarme, me han puesto de malas pulgas. (Sé que es una actitud poco Gryffindor, pero soy un ser extraño hasta para los magos, I know.) 

Y nada, por las mañanas un poco de repaso a inglés, que manda lots of eggs que me catearan el fucking english. No sé si aprobaré, pero me la trae al fresco de una mala manera que creo que nadie se imagina.
Los demás exámenes fifty fifty…civilizaçao portuguesa muito bem, al igual que (creo, porque con esa mujer nunca se sabe) TPT. Traducción 3… más nos vale a todos reírnos, francamente. Y de Francés C3 no me río porque me cabrea que me roben 20 minutos así a mansalva como hicieron. Total, que en primero fui mucho más feliz que lo que he sido en segundo. (Salvo por el segundo cuatrimestre, que he de decir que ha sido cojonudo, sin perdón por la expresión, que estoy hasta el moño de ser fina y educada.

Sigamos. Hoy es 11 de septiembre, fecha que se recordará por los atentados de hace diez años. No quiero recordar ese desastre porque es demasiado triste y terrible para mi gusto, pero bueno, supongo que hoy muchas personas de países diferentes se sienten unidas por el mismo sentimiento. (Y hasta parece que ha quedado bonito y todo) Así que mucho ánimo a las familias de las víctimas y de esas personas que dieron su vida por intentar salvar a otros. (Lo siento, esto quedaría mejor expresado en inglés)
Tristes recuerdos atrás, toca mirar para adelante. 

En realidad esta entrada es estúpida, además de corta y poco interesante. Pero supongo que necesitaba descargar algo de mi frustración, o descuartizaba a alguien. Y la sangre no sale fácilmente.

Pues ea, hasta la próxima.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Harry Potter vs Crepúsculo.

Querid@s lectores de este, mi blog:
El segundo post que escribo en mis veinte años de vida se lo voy a dedicar a Atenea y a Azu. No porque sean mi amigas y todas esas cosas, si no porque sé que apreciarán el contenido de esta entrada.
¿Crepúsculo o Harry Potter?
Algunas niñas de clase de mi hermana y del inmensísimo ciberespacio afirman sin ninguna duda que Crepúsculo. Es obvio. Un “vampiro” tremendamente potente que se enamora de una sosa feúcha. Además, es lectura ligera, con frases simples, muchos puntos y en el caso de Luna Nueva varias páginas con UNA sola palabra escrita en ellas. Vamos, igual que El Quijote.
Harry Potter, sin embargo, es otro cantar. Allí no sólo aparecen personajes para dar y regalar, también tiene frases largas. Y nombres raros. Y enseñan valores. Y da juego a la imaginación. Claro ¿para qué queremos los jóvenes de hoy en día valores como la amistad, el amor o la valentía? Pues para nada, incultos, para nada. Habiendo vampiros que nos van a librar de las dificultades de esta vida…
Además, Crepúsculo también nos enseña muchas cosas.
Lo primero, chicas, es que si un día tenemos un novio y nos deja en medio del bosque, lo mejor es tumbarse en el suelo y dejar pasar las horas plácidamente, pues vendrán los hombres lobo a salvarte. Porque los licántropos son seres dulces. Vamos, perritos de peluche achuchables. Sí, sí, esa descripción que se ha dado siempre de “monstruos devora niños” es totalmente falsa. Que se lo digan a Remus Lupin…digo a Jacobo Black.
Otro valor que nos enseña Crepúsculo es la amistad. Que casi se me olvida. Porque claro, Bella Cisne es una gran amiga. ¿Qué tu novio te deja tirada en medio de la Selva Negra? Don’t worry, llama al perro-indio. Un pagafantas de los de toda la vida, pero petado a anabolizantes. Un chollo, señores. Además, el chico te consuela, te devuelve esas ganas de vivir que habían huido con Eduardo, te regala una moto… ¿Y tú qué haces? Pues vuelves en cuanto Eduardo te hace señales de humo. ¿Qué hay que meterse en la cueva de los súper malos? Pues venga, vamos, total, entre eso y las pulgas del chucho pulgoso… (Con todo mi respeto hacia Sirius Black, él es diferente)
Y otro valor que nos enseña Crepúsculo es…es…me he quedado sin argumentos. Lo siento, crepusculeras, lo he intentado. Ahora quizá los que lean esto (que no creo que sean muchos) y sean fans de la saga vampírica, empezarán a despellejarme y echarme alcohol (Azu, esto va por ti…jajajaja) porque hablo de su saga sin saber. Pues no, people, aquí una servidora se ha leído los libros. Y tengo que reconocer, muy a pena mía, que a mis dulces e ignorantes dieciséis, caí bajo el influjo vampírico. Sí, yo también fui de esas de “ohdiosmíoEdwardteamomuérdeme”, pero gracias a Dios, Morgana, Slytherin o Buda, esa etapa pasó. (Gracias madurez, nunca te estaré suficientemente agradecida)
Sin embargo, el gafotas de Potter lleva conmigo desde que tenía diez años. Y ahora tengo veinte. Echad cuentas. (Y no, madurez, ahora no hace falta que aparezcas) A día de hoy, tras haberme leído cada uno de los siete libros como mínimo un par de veces (En realidad los cinco primeros han sido más…muchas más…jaja) sigo sintiendo los mismos nervios cuando abro La Piedra Filosofal o La Cámara Secreta. Y sigo llorando cual magdalena con la muerte de Siriusín. O con la de Remus, o con la de Dobby… En fin, que me sigue alucinando.
Harry Potter me enseñó a ser muchas veces una insufrible sabionda como Jermaini. Gracias a esto los estudios no me han ido del todo mal.
También me dio la oportunidad de soñar con magia, unicornios, gryndilows, hombres lobo que tienen una forma humana adorable e increíblemente buena, pelo de color azul turquesa, sirenas que son feas…
Los Merodeadores me enseñaron que a pesar del odio, se tiene que tener compasión con los enemigos, a imaginarme bromas sobre cabezas reducidas y rosas…Que la perseverancia al final tiene sus resultados (que se lo digan a Lily Evans ;D), que a veces las creencias de la familia no son las más adecuadas o que hay que ser tolerante, ya seas humano, reno, hombre lobo o un ornitorrinco verde.  (¿Se nota mucho que los Marauders tienen mi corazoncillo ganao?)
Hermione no se desmayó cuando Ron se largó dejándola a ella y a Harry con el marrón. No, la tía siguió a lo suyo, vamos, lo que se dice salvando el culete a todo el mundo mágico.
Por no hablar de la de chicos guapos que hay, que ya quisiera Edward Cullen. Porque vale, Harry y Ron… pero… ¿Bill Weasley? (Ojo, NO el de la película xD) con ese pelazo y ese colmillo de dragón…grrr…jajajaja. ¿Y Draco, el malote de Slytherin? Y encima rico. ¿Y Remusín? ¡Pero si es lo más mono y adorable que puede haber! Con sus libros, así, tan modosito, con su pequeño problema peludo a cuestas…Por no hablar de Sirius Black, porque ya quisiera el Eduardo de las narices llegarle a los bajos de la túnica a Siriusín. Tan guapo, rebelde, con ese pelo que cae con elegancia y naturalidad…con esas idas de olla que le daban a él. Vamos, que se te parte el alma cuando lo ves caerse por el velo. ¡Cuánto he llorado yo por este hombre! Pero vamos, que os podéis ir todas con Eduardo, que yo me quedo con Sirius “topamí”, sin ningún problema.
Y como CLARAMENTE Harry Potter le pega diez millones de vueltas a la bola de discoteca con patas que es Edward Cullen, lo dejo ya, que sé que soy muy pesada cuando se trata del gafotas.
Os dejo la que creo que es mi imagen favorita de todas las películas. No porque sea maravillosa, pero, a mi modo de ver, expresa el paso del tiempo, con todas las desgracias, y sin embargo, miradles, los tres ahí abrazaditos ellos, que para eso han sobrevivido. (De momento...) 


¡Travesura realizada! ;D

Summertime! Sanxenxo!

¡Hola a tod@s!

Empezaré diciendo el propósito de este blog sobre mi Erasmus en Alemania.

La idea creo que surgió (y digo creo, porque no me acuerdo) un día en la residencia, seguramente en la habitación de Atenea. O también pudo surgir haciendo el mongolo con Bea en la Biosanitaria. No lo sé, el caso es que surgió y su propósito desde un principio fue contar mi experiencia Erasmus en Saarbrücken, una ciudad alemana situada en el estado federal del Sarre, pegadísima a La belle France (bueno, y a 80 Km de Luxemburgo, con un tren maravilloso a París y todas esas cosas…) y de unos 250.000 habitantes. ¿La conocéis? ¿No? Entonces ya sabéis de ella lo mismo que yo. :)
Como todavía no me he ido, no os puedo contar las desventuras que viví para llegar, si me he perdido en Barajas o alguna cosa similar. Pero, como me lo he pasado muy bien hasta el día 12 de agosto, pues os lo voy a contar. (Vamos, que voy a relatar los días que pasamos en Sanxenxo y el resto de mi verano.)
Regresé a Granada el 6 de julio, y tras despedirnos de Antonio y prometerle chocolate de Astorga, marchamos a León. Allí pasamos mucho frío, vimos esa preciosa, altísima y maravillosa catedral (si no la llego a ver, mato a Paula), pasamos mucho frío y vimos el resto de la ciudad. Pasamos mucho frío y fuimos de tapas. También pasamos mucho frío. ¡Por cierto! ¿He comentado que pasamos un frío glacial? Creo que no.
Por la tarde, el papá de Paula, muy amablemente, nos llevó hasta Ponferrada, donde vimos a Berta (que es la mamá de Atenea, para el que no lo sepa) y conocimos a Benja (el primo de Ate, para el que no lo sepa) y estuvimos un ratito jugando a la Wii. Por la noche fuimos a tomar esas patatas bravas que Atenea nos había prometido desde hacía siglos (Y estaban muy buenas, que conste en acta) y después vimos el castillo (¡tan bonito él!) y pues a dormir, o hacer el tonto un rato las cuatro. (Sí, que he nombrado a Paula y a Atenea, pero de Laura nada, que la pobre estaba también presente)
Al día siguiente nos fuimos en el bus hasta Santiago (con guitarra y todo, ya quisieran los bohemios compararse con nosotras…) y por la noche fuimos a recoger a la Lirio…digo a Carmen. Y desde Santiago a Sanxenxo condujo Paula, y nos llevó muy bien, que conste en acta también.
Luego ya hay unos cuantos días que en mi cabeza son una mezcla imposible de ordenar, pero vamos, que es rapidillo. El primer día que bajamos a la playa, aquí una servidora se cayó y se hizo algún que otro rasguño, con cicatrices que lo prueban, pero como creo le dije a Claudia, eso son anécdotas que contar (lo que pasa es que ahora cuando lo cuento pues diré que fue en medio del Amazonas, buscando especies de murciélagos vampiro no descubiertas aún, es mucho más guay). Creo que fue a la mañana siguiente (digo mañana, porque las 6:30 am ya es un nuevo día, pero vaya…) cuando nuestros encantadores vecinos usurparon nuestros dulces sueños con la melodiosa voz de Julio Iglesias y su “Hey, no vayas presumiendo por ahí”. Tras acordarnos un poco de su familia (o un mucho por mi parte) a las 7.00 cortaron (por cierto, enhorabuena a los que se casaban. Sin rencores). Pero, como nosotros somos unos chavales encantadores, por la tarde, cuando abrieron la puerta, decidimos recordarle su preciosa serenata mañanera con un “clavelitos” muy afinado. :) (Oh, y la actuación especial de Benjaminga y su “viva Julio Iglesias”)
Durante esos días también bajamos a la playa, comimos gofres, jugamos a las cartas y cocinamos (aunque el primer día quemamos un trapo…jajajaja) Vamos, que lo pasamos bien. También me hicieron una despedida Erasmus sorpresa en la que lloré, aunque de esto no pondré fotos, o no podré hacerme la chunga nunca más. El día 15 nos fuimos a pasar el día en Santiago porque la pequeña Lirio del Valle se nos iba. Fuimos a la Catedral, la vimos y tal… ¡y vimos el Botafumeiro! Algo que, el año pasado, no pude ver… ¿por qué sería? Mejor ni recordar. Nos despedimos de Carmen por la tarde y me prometió una visita en Alemania, o vete a saber dónde.  Al día siguiente fuimos a la playa donde Benja y Carlos acabaron bañándose y a nosotras nos hizo unas fotos preciosas el papá de Atenea.
Y pues al día siguiente nos fuimos a Ponferrada, a buscar Laura y yo un autobús que nos trajese de vuelta a este fresquísimo sur. Al final conseguimos billetes. (Claro, si no los hubiésemos conseguido no estaría escribiendo esto…) Por la noche, fuimos a ver la última peli de Harry Potter, o sea, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte parte II. Ahí, Ate y yo diciéndole adiós a nuestra infancia maravillosa…pero no hablaremos de Harry Potter, porque entonces a mi me dan las uvas. Total, que volvimos a casa de Atenea a dormir. Después de hacer un rato el tonto, Carlos puso Cuarto Milenio, ese maravilloso programa que cuenta hechos paranormales. Vaya, lo mejor para ver antes de dormir, es como una tila. Y nada, ahí que estuvimos los dos viéndolo, hasta que a mí me empezó a dar yuyu y  decidí dormirme.
Al día siguiente, Laura y yo nos vinimos para el sur…aunque eso fue un caos, al menos para Laura. El Supra llegó TARDE, algo cuanto menos INUSUAL. Y perdió el bus de Madrid-Granada. Ni siquiera nos despedimos como Dios manda con tanto lío…pero nos veremos en Granada. ;) (O en París, pero esperemos que antes en Granada…jajaja)
Y con esto y un bizcocho pues nos encontramos con el calor andaluz.

En Linares he salido más bien poco, pa que nos vamos a mentir. He quedado con Ana, Lucía, Sara y toda la gente…cuando hemos coincidido. Pero es que yo soy más de cafeses que de cubatas. Y pues así destacable decir que una de esas tardes que quedé con Ana y Lucía, ni siquiera me saludaron, directamente se fueron al “Jo, tía, eres igual que Hermione”. Hola ¿eh? Jajajaja. También fui a tomar un helado con Chechu, y estuvo contándome las nuevas de nuestra amiga. :]
El último día antes de mi migración serrana estuvimos cenando en el parque del IPE y salió el tema de la JMJ, y nada, Maku y yo defendiendo al Papa ahí, como buenas feligreses.
Y hablando un poquitín de la JMJ, tengo los dientes largos por no haber ido…y también mencionar, ya que no lo harán en la televisión, que han recaudado unos 160 millones…¿cuántos dio el Gobierno éste maravilloso que tenemos? Es que creo que los ha recuperado con creces. Y ya de este tema no toco más.

Y bueno, el 12 de agosto llegó, y a mí ese día me entró uno de esos ataques de ansiedad que me solían dar hace tiempo, vaya, en febrero. Y se me cayó el mito ese de que los alemanes son organizados. ¡Mentira cochina! Total, que me tuve que empezar a buscar un puente bajo el que vivir. Menos mal que Saarbrücken significa “puentes del Sarre”, que si no…en fin, tras mandar correos que a día de hoy no me valen para nada porque me tengo que volver ya de la Sierra (lugar en el que soy inmensamente feliz, por si no lo sabéis…), llega el día 14 de agosto y nos toca venirnos a la Sierra. Mi sorpresa aumenta (bueno, tengo que reconocer que no recordaba a esta “persona” y tuve que leer un par de veces el nombre en la pantalla) cuando me encuentro un sms de una persona de cuyo nombre no quiero acordarme. Quizá no debería contarlo, pero como no me callo ni debajo del agua, y menos algo tan sumamente patético, pues lo cuento aquí, así me río cuando esté en Alemania muerta del asco. El caso es que no sé por qué le dio el volunto, supongo que porque se iba a la JMJ y temía que el Papa la echase por bicho y esas cosas…o quizá estaba acompañada de ciertas personas…espero que no usen el abrigo blanco en agosto.  El caso es que leí un “Hola, Luisela, sé que me odias y todo el rollo y no pretendo lo contrario. Sólo quería desearte suerte en Passau, que aprendas mucho y cuídate”. (Bueno, imaginaos el sms abreviado y escribiendo los nombres propios en minúscula, vaya) Me entró la risilla floja y un tanto malévola que me entra muy poquitas veces y por mi mente en ese momento pasó desde la más cruel de las torturas hasta el mandarle un simple “JAJAJAJAJAJAJAJA”. No sé, a una persona que os ha “puteado” (y perdón por el lenguaje, pero es la palabra que mejor corresponde a sus acciones) durante un año y medio, os ha estado echando en cara que no hayáis estado con ella en todo momento (¡eh! Después de un año de convivencia imposible, donde uno de sus actos fue despertarme a gritos y zarandearme estando con gripe A de esa ;D) se ha ido inventando que la has ido criticando con todo el mundo y, además, ha criticado a tu amiga con todas sus ganas… ¿qué le diríais? Ya por curiosidad. Pues aquí  la menda decidió mandarle un sms que ponía “No te odio, en realidad me gustaría hacer las paces porque me da mucha pena esto” :)
¡Es que soy tan buena! Es broma…acto seguido le envié otro en el que ponía “Epic fail y maximun trolling” por supuesto acompañado con una educada posdata donde le pedía que no volviese a contactar conmigo en su vida. Pero muy educadamente, para que no se diga.
No me gusta ser mala, pero me lo ponen a huevo. Ya que he tocado este tema, me gustaría agradecerle a Ate su twitt, y decirle que para grande ella, que después de ser ella la víctima, no ha borrado a nadie de facebook y sigue saludando por la calle a…esos seres. Lo siento, pero me niego a llamarlas personas. Y tengo mis motivos.
Pero volvamos a mi vida, ya que mi ego no me permite desviarme de ese tema, además, ya queda poco.
En la Sierra las cosas perfectamente. Un tiempo maravilloso y un safari a costa de avispas gracias a mi maravillosa raqueta de bádminton. También una botella de vodka negro y coca cola con Mary y Gonzalo  y unas cuantas partidas de Trivial. Y una queja a los de Movistar y sus módems de Internet. :]
Resumiendo, que este verano, quitando los asuntos alemanes, está siendo muy muy bueno.
Bueno, y lo dejo ya, que me voy a ver Hannibal Rising, una película que recomiendo a todos los fans de Hannibal Lecter. (Lo de que salga Gaspard Ulliel es un punto extra. Jajajajaja)

Tschüss für alles! (¡O como se diga!)


PD: Subiré fotos cuando Laura se digne a subirlas a Tuenti.