lunes, 12 de diciembre de 2011

¡Qué suerte tengo! piensa... ¿la mula?


Hace un año, semana arriba, semana abajo, yo estaba cantando villancicos con el resto de mis compañeras en el Colegio Mayor. Recuerdo el de la mula especialmente. 
Por aquellas fechas, también cantaba otras canciones. Canciones en alemán de un grupo llamado Oomph!.
Siento una nostalgia terrible de aquella época. Ahora nada es igual.

Ya no voy por ahí canturreando, si no que guardo silencio, porque no tengo nada que cantar.
Ya no hay una formación con la que estar de acuerdo.
Ya no hay nadie que aparezca por las tardes en mi habitación con la intención de “meter el bisturí en la herida, aunque pique y escueza”.
Debido a esto, ya no me paso las tardes llorando.
Tampoco tengo “amigas” que me presionan para que vaya a verlas mientras estudian.
Ni que me echan en cara que esté siempre con mis amigas.
Ya no tengo que ir cada martes por la tarde a ayudar a una tía con “bisturí” a seguir un ritual estúpido.
Tampoco tengo que pasar media hora con un señor que me pregunta si tengo novio o no.
Mis viernes después de comer son para estar perdiendo el tiempo en Facebook, no para que me pongan de rodillas y me suelten una charla.
Tampoco tengo al alguien mirando de reojo y con mala cara si algún amigo chico viene a verme.
Ya no tengo motivos para decir que Dios es una estrella del pop.

Por eso esta entrada va por vosotras, por todas aquellas que intentasteis que metiese la cabeza en ese pozo sin salida:
Gott ist ein popstar!
Y para aquellas que criticaron, y que con sus críticas consiguieron arruinarme el puente de Andalucía del año pasado:
¡GRACIAS!

Así que la mula no tiene suerte. La suerte me la he traído yo.
Y ahora zarto ¡POM!
:)


No hay comentarios:

Publicar un comentario