Disclaimer: Los personajes perteneces a JK. Rowling, yo solo los tomo prestado sin ánimo de lucro ninguno. Esto es un one-shot un poco más largo de la cuenta y con poco sentido.
He de añadir también que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
C'est la vie, get the life
Un nuevo día comenzaba en Hogwarts el uno de septiembre, como de costumbre. Ese día el sol brillaba y los pájaros cantaban alegremente, o así le pareció a Mary Sue. La chica bajó del Expresso con una sonrisa radiante, de las acostumbradas en ella. Mary, como le gustaba que la llamasen, tenía el pelo corto, lleno de bonitos bucles que enmarcaban su cara, de un color pálido elegante, como la porcelana y vestía casi por completo de azul, salvo por la camiseta de manga media, de un rosa pálido, a juego con sus Converse rosas. Mary miró hacia el resplandeciente castillo, y acto seguido dirigió su mirada hacia el lago. Los ojos verdes -que según la estación del año cambiaban de color- de Mary Sue resplandecieron de emoción, porque ella adoraba nadar.
Total, que me canso de escri…bueno, que el profesor Snape (que en este fic es subdirector. ¿Problem Minerva?) los reunió antes de entrar en el castillo, como de costumbre, vaya. Allí sentó a los alumnos en unos bancos verdes con vistas al lago, algo que no seguía la costumbre, pero estamos hablando de Hogwarts, allí todo es posible. En los bancos la buena profesora les hizo decir sus nombres y algunas cosas más que no interesan a nadie. Y acabaron reuniéndose en el Gran Comedor para cenar. Mary Sue estuvo cenando cerca de una chica llamada Hanna Abbott, que era del mismo condado que ella. Tras la cena, siguió la selección de Casas. ¿Por qué después de la cena? No tiene sentido, lo sé, pero tranquilos, que lo bueno empieza después. Pues eso, que la profesora llegó con el Sombrero y blablablá.
En Hufflepuff, Casa de los pringados, acabaron Hanna Abbott, un chaval llamado Albert Paul, una chica que lloriqueaba más que Myrtle la Llorona, otra que era una santurrona y otros dos chicos muy majos. Pero ¿a quién le importan los Hufflepuff’s?
En Gryffindor, la maravillosa Casa de los valientes y nobles leones, acabaron nuestra querida Mary Sue, Hermione Granger, Lavender y Parvati, Neville Longbottom, Ron Weasley, Seamus, Dean y el idolatrado Harry Potter. Sí, Harry cayó en gracia de los profesores, y en especial de Dumbledore, desde que puso un pie en Hogwarts. Pero esa es otra historia.
Ravenclaw y Slytherin en este fic no importan. Al menos de momento. Y Hufflepuff está nombrado porque Abbott se ha interpuesto en mi camino en este momento.
Tras la maravillosa selección, los alumnos se largaron a sus salas comunes, después de hacer todos el ridículo en el karaoke, salvo Mary Sue, que dejó maravillados a todos con su dulce y melodiosa voz. Porque claro, Mary canta como los ángeles.
Ya en Gryffindor, Mary Sue acabó durmiendo entre Lavender y Parvati. Ambas eran bajitas. Lavender era delgada y Parvati algo gordita, pero nada fuera de lo corriente. (Las descripciones son importantes como que los ojos de Harry sean iguales a los de Lily, que conste en acta.) Hermione le cayó bien, pero es que a Mary le cae bien todo el mundo.
Con el paso del tiempo, sin embargo, Mary Sue acabó siendo del dueto de Lavender y Parvati. Eso todo el Colegio lo sabía y lo daba por hecho. ¿Alguien le preguntó a Mary si quería ser amiga de ellas? Eso lo averiguaremos con el tiempo. Además, con las voces que daban ambas, para no enterarse. Las oían hasta en Slytherin. Que le pregunten a Adrian Pucey cuánto llegó a odiarlas por ello. Pero pobres niñas inocentes, ellas no tenían culpa de que Merlín les hubiese dado ese timbre de voz.
Pasaron un par de semanas de curso y la pobre Mary se puso enferma. La famosa gripe A llegó al Colegio. La pobre chica, que detestaba estar enferma, cayó rendida a eso de las nueve de la tarde/noche. Tras un agotador día de fiebre-calor-frío-náuseas-fiebre-calor…vamos, un mal día, consiguió dormir ¿Qué pasó cinco minutos después? Que llegó Parvati y le metió una ramita por la oreja. Lo que se suele hacer a un enfermo, vaya. Mary empezó a maldecir en ruso, idioma que estudiaba en su tiempo libre por aquel entonces. Lavender reía la gracia, por si os interesa. Hermione y Harry, que por aquel entonces llevaba el pelo laaaaaaargo largo –era un poco hippy el chico- negaron con la cabeza.
Como en todo Colegio, tiene que haber dos grupos, o al menos eso pensaba Lavender. Parece ser que necesitaba poner a un enemigo en su vida. Y eligió a los Slytherin. ¿Qué ellos vivían en su mazmorra oscura felices y sin molestar a nadie? One moment ¿he dicho a nadie? La molestaron a ella, a Lavender. ¿Y por qué? Bueno, a una chavala llamada Pansy Alzheimer…que no, que es broma, que se apellida Parkinson. Bueno, que a Parkinson se le había ocurrido salir con Draco Malfoy, un chaval rubito también de la Casa Verde, por si no os ubicáis. Pues según Lavender, Draco llevaba toda su pura y casta vida enamorado de ella perdidamente, pero claro, ella es muy decente y tiene a su Arthur y no entra en sus planes serle infiel. (#claaaaaaaro) Además, Draco era para la buena de Mary en la mente de Lav-Lav. (¿A quién le importa que el ideal de Mary sea Sirius Black? A Lavender no, natürlich)
Total, que le declaró la guerra a Pansy, y por consiguiente a todo Slytherin. Sin embargo la Casa Dorada era otro cantar. Hermione estaba con Harry y pasaba de la peña. Neville estaba rezando a San Jorge (amado patrón de la madre patria…lástima que el chico fuese republicano), Ronald fumando en la ventana y haciendo pellas y el resto de chavales viviendo su vida. Solo Lav-Lav y Par-Par parecían luchar y pensar que Mary también. A Mary Sue en realidad le traía floja lo que Draco hiciese son Pansy, Millicent o Daphne, pero por no discutir…asentía y sonreía. (Como los pingüinitos de Ice-Age)
Total, que entre pulla y pulla llegó Halloween. Ya se sabe que en ese Colegio es especial. Hubo algo con unos monjes, una niña terrorífica, una fulana gótica y un maniquí mutilado. No daré más detalles. (Esperabais un trol, lo sé)
¿He mencionado ya que Lavender y Parvati odiaban a Harry Potter? ¿No? Pues lo hacían. Envidiosas que las llama esta humilde servidora.
El año continuó. La guerra entre Slytherin y Gryffindor siguió y fue a peor, si cabe. Y también la relación entre Lavender, Parvati y Mary Sue. Pobre Mary, compadeceos un poco de ella. De hecho acabó mudándose de habitación, tras una pelea con la llorica del principio por culpa de una tal Bellatrix Lestrange. ¿Qué no tiene sentido? Lo sé, pero es Hogwarts, where everything is possible! –guiñoguiño-
Entre higos y brevas apareció un esqueleto rondando por el Colegio, que por lo visto le robó la bata a Potter. Era majo. Un poco delgado en mi opinión, pero majo de todos modos. Se llamaba…To…To…PEEVES! Es que era tan cómico como el Poltergeist. (Incluso le hacía la competencia)
A finales de mayo Dumbledore le pidió a su alumno predilecto, o sea, Potter, que hiciese un vídeo para promocionar el castillo. Hermione le ayudó, claro, y esta vez Mary Sue también, que tras algunas peleas más (¿Alguien recuerda el episodio del billar y el posterior “o las eliges a ellas o a nosotras”? Yo sí. Es de los mejores recuerdos que me quedan.) se había distanciado un poco de Lavender y Parvati. Creo que hicieron algo sobre alguien que va andando sobre el sol.
Y ya en junio, recayó sobre los alumnos del Colegio la misión de vigilar la Piedra Filosofal. Durante toda la noche. Parvati y Lavender, muy cumplidas ellas con Dumbledore de mis amores, se apuntaron las primeras. Y cuando digo las primeras, me refiero al turno. De diez a diez y poco de la noche. Es que tenían que estudiar.
Percy, el Prefecto, se acercó al sofá de la Sala Común donde estaban Harry, Hermione y Mary y les pidió que se apuntaran para velar por la Piedra. Pero no a una hora cualquiera. Tenía que ser a la hora que quedaba. Porque, naturalmente, los maravillosos profesores ya habían seleccionado turno. Además, Percy les pidió ir a las ocho y media de la mañana siguiente a cantarle a Dumbledore el cumpleaños feliz.
— ¡Que seguro le hace mucha ilusión!—dijo el Prefecto con una sonrisa.
Así que, ese jueves tres de junio, de cuatro a cinco y media de la mañana, estaban nuestros queridos Harry, Hermione y Mary velando la jodida piedra. Como unos campeones. Y al día siguiente fueron a la jodida cantata de cumpleaños del jodido Dumbledore. Y no, aquí no aparece un Quirrel con dos caras. Eso lo vamos a dejar para el segundo año, que veréis qué divertido va a ser.
Llegó el verano y las viejas rencillas y odios pasaron a la historia. Mary envió algunas lechuzas a Parvati y Lavender, así como a Harry y Hermione. Mary tenía ganas de volver al Colegio.
La buena de Mary esperaba que la hicieran Prefecta o algo, pero no. Además de eso, por ser tan “sociable y maja” la enviaron a dormir con las novatas de ese año. ¡Esa Sue como mola se merece una ola…uuuh! Pues eso, que le tocó dormir con niñatas un año más pequeñas que ella. Así fue como conoció a Alicia, apodada “La Pardilla” o “La Peca”. No preguntéis por qué, es mejor no saberlo. Y a otras tantas…una tal “Pájara”, otra que se llamaba Ginny Weasley, la buena de Luna Lovegood y algunas más que en realidad no importan.
Oh, casi me olvido de añadir, que tanto Mary como Harry y Hermione fueron unos maravillosos veteranos. Pero creo que Mary se lo tomó como algo personal. (¡Tres días afónica! ¿vale? TRES) Vamos, que nadie podía tener ninguna queja. Salvo una imbécil, pero era un escreguto, así que no cuenta.
El segundo curso en el Colegio, quitando para Mary el detalle de dormir con novatas, iba bien. Salieron varias veces a Hogsmeade, aunque a algunas no las dejaron entrar en el pub, por ser menores y ese tipo de cosas…estúpidas legalidades.
En noviembre, celebrando el cumple de Alicia y el estreno de la película “Henry Pettas”, formaron la PEDDO. ¿Qué es la PEDDO? Algo personal de Hermione sobre unos elfos y el póker que a nadie debe importarle. Ah…no he hablado del nuevo profe de Pociones. Es que Snape se fue. Las malas lenguas dicen que el antiguo profesor se fugó y se volvió Mortífago. Vete tú a saber. Pues eso, que el nuevo profe era Horace Slughorn. El pipiolo iba de “guay por la vida”, “soy super-fashion”, “Me encanta la Oreja de Van Gogh ¿a ti también, verdad Suuuue?”, “mis chicos”, “yo en realidad hubiese querido tener hijos”…En la PEDDO algunos creían que se había equivocado de…vocación, por llamar de algún modo a la “enseñanza”. En fin…que Slug tenía un selecto grupito, “El Club de las Eminencias”, del que tanto Hermione como Harry formaban parte. ¿Qué hacían en las reuniones? No queréis saberlo.
Bueno, pues el pobre e inocente Horace quería jugar con ellos al póker. Pero el día que se reunían no podía…tenía que patrullar los pasillos. Así que decidieron cambiar el día para que pudiera jugar el viejo profesor. Y el día que se iban a reunir… ¡Dumbledore le cambió el turno a Slug! Maldito viejo.
Mary se empezó a cabrear. De hecho dejó de asistir a las cosas del Colegio y se puso impertinente…en plan “Fleg Delacug” y eso. “Que si Hogwarts apesta”, “Que si esa dichosa Orden del Fénix es una secta…”.
¡Es cierto! No he hablado de la Orden. Bueno, la Orden del Fénix es una institución fundada por Dumbledore, un día de estos, que se dedica a…bueno…a…trabajar por el bien común. Entre sus cualidades se encuentran la de manipular a los adolescentes, meter el bisturí en la herida aunque pique y escueza, luchar contra Voldemort y esas cosas.
Pues eso, que Dumbledore y los demás profesores estaban un poco pesados intentando que los alumnos metiesen la cabeza en la Orden. En especial querían a las joyitas del Colegio. Harry y su maravillosa cicatriz, Hermione, con su lógica y su inteligencia, y la adorable Mary Sue, con sus ojos cambiantes de color y su herencia de Merlín, Circe, Gryffindor y todos los grandes magos de la Historia juntos.
Quirrel estaba especialmente interesado en conseguir que Mary metiese la cabeza dentro. ¿Qué Mary tenía que perder una clase explicando por qué narices no le apetecía ir a verse en el Espejo de Oesed? Bueno, pues se perdía.
¿Qué la ves llorando porque alguien que ella quiere ha muerto? Venga, vamos a meter el dedo en la llaga ¡aunque pique y escueza! ¡Como los muggles! ¡Si les pellizcas saltan!
¿Qué quieres obligarla a que vaya con Alastor Moody a que le de unos cuantos consejos sobre pureza, castidad y alerta permanente? Pues vamos. Si total, ella solo es Mary Sue, una insulsa y tonta estudiante más que tiene que entregar su vida por lo que vosotros queréis.
Mary lloraba y no sonreía. Se volvió un poco paranoica. Aún hay alumnos que la recuerdan escondiéndose tras la estatua de Boris el Desconcertado, intentando huir de Quirrel.
En esos días de enero, Hogwarts era un hervidero de misterio. Un día, Colin Creevey, novato del año, un chavalito menudo, encontró en la biblioteca unos papeles que podría titularse como “Consigue adeptos menores a la Orden del Fénix en unos cuantos pasos”. Vamos, como el cursillo que tenía Filch de Embrujorrapid. ¿Sabes lo que es descubrir cómo te han estado manipulando durante meses? ¿No? Felicidades, porque por decirlo de manera educada, apesta.
Este asunto terminó de unir los lazos de amistad que habían surgido entre Gryffindors y Slytherins.
Pocos días después de esto, Mary decidió marchar a casa un fin de semana. Cogería un traslador que la llevaría hasta Edimburgo, y de allí sus padres la llevarían a las Tierras Altas de Escocia. Merlín sabe cuánto necesitaba Mary desaparecer unos días. Dumbledore la llamó poco antes de salir.
— ¿Tienes un minuto? Me gustaría charlar contigo—dijo el anciano muy serio, algo no muy común en él. Fueron hasta su despacho, y allí le ofreció asiento a la chica.
—Bueno...Mary, te he llamado porque me gustaría saber si tú notas algo distinto en el Colegio—dijo el director.
— ¿Um? ¿Algo raro? ¿Raro en qué sentido? Estamos hablando de un Colegio que tiene un basilisco, una cámara secreta, un mortífago convertido en rata, un cáliz de fuego, un velo de la muerte, horrocruxes... —contestó la muchacha perpleja.
—Es que hemos notado una actitud tuya diferente con el Colegio en comparación con el año pasado…
— ¿Cómo? Pero si mi actitud no ha cambiado… ¿Es porque no nos sentamos con usted en la mesa de profesores? Porque si es por es…
—No, no—la cortó el anciano con una mueca de enfado—eso en realidad es una tontería…Me refiero a que no tienes actitud de veterana.
El director la miró por encima de sus gafas de media luna, serio.
Mary le miró con cara de asombro. Ella había sido una magnífica veterana. Ni el Prefecto podía superarla. Se encogió de hombros.
— ¿No notas ningún problema en el Colegio?
— ¿Problemas? ¿Este año? ¡Pero si nos llevamos bien con todos! Hasta Gryffindor con Slytherin. El sueño del Sombrero Seleccionador se ha cumplido por fin—dijo Mary intentando bromear.
—Es que noto como que no tienes confianza con nosotros, tus profesores.
— ¿Qué? ¡Pero si ahora hablo más con ustedes! Mire con Quirrel, por ejemplo. El año pasado casi no hablaba con él, y ahora casi somos íntimos amigos. Y lo mismo con Slughorn…tengo más relación que el año pasado…
—Es que no me refiero a eso. No me entiendes—dijo mirando a Mary como si fuese retrasada— es que si estás en este Colegio es porque aceptas nuestra formación. Si no hay muchos otros sitios para que te vayas—sentenció con voz fría el viejo mago.
Mary se puso pálida y abrió mucho esos ojos verdes que cambiaban con la luz.
—Em…esto…profesor, tengo que irme—dijo de forma solemne la alumna—mi traslador sale dentro de un cuarto de hora.
—Bueno, tú piénsalo—dijo de forma cortante.
—No se preocupe, profesor, lo pensaré—la voz de la chica intentaba sonar amable y confiada.
—No, si yo no me preocupo, la que tiene que preocuparse eres tú.
Mary salió del despacho como alma que lleva el diablo (O Voldemort, en este caso) y se encontró con Harry y Luna Lovegood, que le había llevado a Mary un pastel de calabaza para que cenase un poco antes de irse. Una cucada esta chica.
Mary marchó a casa, a las Highlands, donde no llegaban las lechuzas. De hecho se enteró de que su actor favorito, Colin Firth, había ganado el Oscar ese año por pura suerte del destino.
Cuando volvió se encontró varias ventanas rotas en casa. La familia corrió asustada hasta las habitaciones. Había varias cartas que venían de parte de Dumbledore que eran algo así como “Hasta que no hable con ustedes Mary no puede volver a Hogwarts”. Mary empezó a maldecir a Hogwarts, a Godric, Salazar, Rowena y Helga. Y a Dumbledore. Y a todos. “Seguro que me expulsan…” Envió un patronus a Harry (porque Mary es una bruja con poderes extraordinarios y ella puede) diciéndole que estaba segura de que la habían expulsado. A los cinco segundos la cabeza de Harry asomó por la chimenea.
—Mary…—dijo el chico de la cicatriz.
— ¡Harry! ¡Oh Dios mío! Me han expuls…
—Mary Sue, es a mí a quien han expulsado. Y no es broma.
—Pero… ¿QUÉ?
—Que sí, que me han expul…
— ¿Pero qué mierda se cree que es Dumbledore?
—Pue…
— ¡Ay, Dios! ¿Y cómo fue?
Harry relató toda la historia de cómo había sido expulsado junto con Millicent Bulstrode, Daphne Greengrass y Adrian Pucey.
— ¿Y dónde habéis dormido? Oh, Señor…
—Pues…Hermione, Ginny y yo nos hemos venido a Durmstrang…te hemos guardado sitio a ti tambi…
—Más os valía guardarme sitio…—Mary se volvió hacia su madre—mami, me voy a Durmstrang.
La madre de Mary al principio se asustó, pero no puso más impedimentas. Cuando su hija acabó con la red Flú contactó con Dumbledore y tras mandarle al cuerno muy educadamente, ayudó a su hija a preparar el traslado hasta Bulgaria.
Sobra decir que a Dumbledore no le sentó bien, pero francamente, que se joda.
¡Ah!
¿Os acordáis de Parvati y Lavender? Sí, esas que este año estaban sosegaditas y dándole el coñazo a Mary solo de tanto en cuando…
Mary les da las gracias, de corazón. Por aquella vez en la que estaba enferma. Por obligarla a estudiar cuando no quería, por comerle la cabeza. Por obligarla a aceptar costumbres que ella no tenía. Por no dejarla hablar. Por gritarle cuando pedía silencio. Por cotillear sobre su vida. Por espiarla cuando hablaba con un amigo. Por machacarla con el “no nos haces caso”. Por mentirle. Por intentar que os eligiera. Por hacerle la vida un poco más amarga. Gracias, porque lo que no te mata, te hace más fuerte.
Mary también quiere agradecer al Escreguto el ser un chivato y estar orgulloso de ello. Y al Gryndilow que se cree que canta como los ángeles y un día tuvo la insolencia de mandar a Mary y a Harry callar mientras cantaban porque quería cantar ella, por criticar a Harry con Sluhgorn.
Que no se me olvide Albert Paul, ese Hufflepuff compañero y amigo de Hanna Abbott, por culpar a Harry Potter de algo que hizo Mary y por llamar a ésta rastrera. Me alegra que a día de hoy hayas cambiado de parecer, admitas que Mary llevaba razón y que no tengas el valor de rectificar y pedir disculpas o admitirlo a la cara. Eso demuestra que clase de personas reunían los valores de Hogwarts.
Y a los señores profesores de Hogwarts. Mary no puede olvidarlos de ninguna manera. En especial a Quirrel. Gracias por hacerla perder horas de su educación con discusiones estúpidas. Gracias por meter el bisturí en la herida, por mucho que la vieras llorar. Gracias por tratar tan mal a las amigas de Mary el día en que expulsasteis a Harry. Por tener la cara dura de mirar a la cara a Mary y decirle adiós cuando se iba.
Y al viejo Dumbledore, por sus sabios consejos, sus charlas, sus risas histéricas. Su “Es que es una niña maravillosa” a la madre de Mary. Sus Christmas en Navidad. Por ese fin de semana angustioso para la familia de Mary y para ella.
Gracias, por seguir inventando a día de hoy, 365 días después, historias fantásticas sobre Mary, Harry y el resto de panda. Por calumniar. Por aprovechar el único error que cometió Mary, que fue daros más importancia de la que os merecéis, y seguir haciéndoos las víctimas. Por intentar hacerle la vida imposible a algunas personas que rodean a esta chica. Por envidiar París de la manera en que lo hacéis. Por decir que expulsasteis a Ginny y a Mary.
Por ser inferiores y demostrarlo de todas las maneras posibles.
¡Gracias!
Y ahora...
¡Finite Incantatem!
***
Bien. Ha pasado un año. Un año en el que he malgastado más saliva de la que merecen. Por no hablar de tiempo. Ahora quiero hacer un obliviate a todo esto. No quiero saber nada más de este asunto. Nada, absolutamente nada. Por bueno o malo que sea. El tiempo me ha demostrado que da a cada uno lo que se merece, más tarde o más temprano. Así que confío en Dios, el karma, el fantasma de las Navidades pasadas o lo que sea, y dejaré sus vidas y destinos en sus manos.
Esta entrada del blog, sin embargo, quiero dedicársela a Harry, Hermione y Ginny. Por dejar Hogwarts sin tener una red sobre la que caer. Por echarle huevos al asunto. Por no hundirse, que es lo que seguramente hubiese hecho Mary. También por aguantar a la tonta Mary Sue, con sus berrinches, sus ataques de furia e histeria. Sus quejas.
Y por no dejarla sola nunca.
Sombrero
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